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Mostrando entradas de diciembre, 2023

La llama

Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. Es una llama naranja, que proyecta el color y la sombra sobre la estancia que llena. Es una llama que envuelve y deja olor a lumbre  hasta que te cambias la ropa. Es una llama que baila, que cuenta un chiste cuando llora, que se retuerce solo por buscar la belleza. Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. No dispuse de la mejor madera, rastrojos y restos de pino. No siempre fue la llama más bonita, pero he cuidado la hoguera. A veces, sentí se apagaba, y no la encontraba en una habitación oscura, como el cigarro convertido en colilla en manos de un fumador triste. Pero siempre ese punto en las ascuas que se oculta en la chimenea, ni lluvia, ni viento, ni nieve pueden fundir en negro la estancia que la alberga. Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. Y otras veces es fogata, para celebrar alrededor de la pira. Y se conviert...

Te veo

Cansada de ver las agujas caer por su propio peso hacia el tiempo que avanza sin que nada cambie. En un mundo de destellos en el que nunca sale el sol que siempre parece que va a brillar mañana, y se vuelve a esconder y una lluvia que no amaina para que las visitas puedan marcharse finalmente. Para mí queda esta redistribución de la melancolía en partes iguales en párrafos y recursos literarios como alfileres que soportan el peso de la bota que se hunde en el tórax de un faquir agotado. No sé si llegaremos a viejos juntos. Pero me hablan de ti. Las pequeñas zarzuelas de fuegos artificiales y estrellas fugaces que dibujan las ramas del fuego que crepita en la hoguera. Me hablan de ti los significados de detrás, los debates abiertos y los ambientes de penumbra en cafeterías y bares de viejos en los que se pide en la barra y se sirven aceitunas. Susurran tu nombre las líneas del bajo en los conciertos a los que no nos hemos acompañado. Y un barco hecho para navegar encayado en mareas baja...

Como un cuello muy débil para soportar una cabeza

Te extraño. No de la forma sensible y delicada del principio, no como un ballet entre trinos y tresillos de piano, Ni como una caricia, un susurro, ni una brisa de verano. Más bien, te extraño como la columna de agua entre tú y la superficie cuando ya estás sin aliento. Como el ambiente viciado y cargado en un club de fumadores. Te extraño como las manchas de café  En las páginas de un libro heredado. Te extraño como el granito sin pulir en unos brazos enclenques, Como el latido desacelerado que sacude un cuerpo entero, Te extraño en metales pesados y besos en la frente en mitad de un berrinche. Te extraño como unir las fotos rotas, Como el ansia de recuperar las cartas quemadas, Como la niebla que me envuelve. Te pienso y te extraño.