La llama
Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. Es una llama naranja, que proyecta el color y la sombra sobre la estancia que llena. Es una llama que envuelve y deja olor a lumbre hasta que te cambias la ropa. Es una llama que baila, que cuenta un chiste cuando llora, que se retuerce solo por buscar la belleza. Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. No dispuse de la mejor madera, rastrojos y restos de pino. No siempre fue la llama más bonita, pero he cuidado la hoguera. A veces, sentí se apagaba, y no la encontraba en una habitación oscura, como el cigarro convertido en colilla en manos de un fumador triste. Pero siempre ese punto en las ascuas que se oculta en la chimenea, ni lluvia, ni viento, ni nieve pueden fundir en negro la estancia que la alberga. Yo tengo una llama, una luz y una llama, que nunca se apaga, que nunca se apaga. Y otras veces es fogata, para celebrar alrededor de la pira. Y se conviert...