Te veo
Cansada de ver las agujas caer por su propio peso hacia el tiempo que avanza sin que nada cambie. En un mundo de destellos en el que nunca sale el sol que siempre parece que va a brillar mañana, y se vuelve a esconder y una lluvia que no amaina para que las visitas puedan marcharse finalmente. Para mí queda esta redistribución de la melancolía en partes iguales en párrafos y recursos literarios como alfileres que soportan el peso de la bota que se hunde en el tórax de un faquir agotado. No sé si llegaremos a viejos juntos.
Pero me hablan de ti. Las pequeñas zarzuelas de fuegos artificiales y estrellas fugaces que dibujan las ramas del fuego que crepita en la hoguera. Me hablan de ti los significados de detrás, los debates abiertos y los ambientes de penumbra en cafeterías y bares de viejos en los que se pide en la barra y se sirven aceitunas. Susurran tu nombre las líneas del bajo en los conciertos a los que no nos hemos acompañado. Y un barco hecho para navegar encayado en mareas bajas de una playa empedrada ocupada por domingueros que no recogen su basura al irse y apagan sus colillas en la grava.
Ya no sé si nuestros nombres son hipónimos de nosotros o si el sufijo am- nos produce misofonia. En una rotonda de la que no sé salir como un uróboro que toma la pobre decisión de devorarse a sí mismo en lo que una vez pudimos llamar nuestro plato favorito. Nunca fuimos los críticos de alta cocina que jugamos a parecer ni supimos cogernos la cara con las manos al besarnos. Nunca nos exigimos quedarnos y ahora míranos, esperando a que el mundo se acabe para volver a casa juntos.
Te veo en la música que se queja. En las arrugas de mis ojos que se encogen al ver cerrados las grietas que dejan los acordes por las que te asomas para mirarme inexpresiva, como quien observa uno de esos trampantojos preparados en una exposición temporal de un museo moderno. Mañana será otro día. Termino mis pasos diarios dando vueltas en círculo entre estas cuatro paredes sin encalar, recitando frases inconexas tan largas que ni yo mismo consigo acabar, esperando que tú me vuelvas a mirar.
Comentarios
Publicar un comentario