Niño apátrida

Niño apátrida,

Arrancado de su tierra

como las flores en primavera.

Lejos de su bandera,

de azul blanco y arena.

Todos los muebles entraron

al camión de mudanzas,

pero faltaron la sal y la espuma.


Ahora camina descalzo,

buscando el tacto en la suela

de los granos de tierra

que traigan de vuelta

una playa en noviembre,

una orilla desierta.


No quedan huellas en el asfalto,

no hay un camino marcado

entre la prisa y la urgencia,

ni semáforos entre mi calle y el paseo.

Otro tutor del núcleo familiar,

con un pecho que sube y baja constante

hasta que consigo calmarme

y entender que todo pasa.


Falta una habitación en mi casa

a la que todos están invitados

pero a veces se olvidan de ir.

Siento un miembro fantasma

cada vez que voy caminando

por los barrios de Madrid.

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