Niño apátrida
Niño apátrida, Arrancado de su tierra como las flores en primavera. Lejos de su bandera, de azul blanco y arena. Todos los muebles entraron al camión de mudanzas, pero faltaron la sal y la espuma. Ahora camina descalzo, buscando el tacto en la suela de los granos de tierra que traigan de vuelta una playa en noviembre, una orilla desierta. No quedan huellas en el asfalto, no hay un camino marcado entre la prisa y la urgencia, ni semáforos entre mi calle y el paseo. Otro tutor del núcleo familiar, con un pecho que sube y baja constante hasta que consigo calmarme y entender que todo pasa. Falta una habitación en mi casa a la que todos están invitados pero a veces se olvidan de ir. Siento un miembro fantasma cada vez que voy caminando por los barrios de Madrid.