Si resulta que vivo buscando un ideal inalcanzable, una utopía de la que ni yo estoy a la altura. Si mis días se agotan y se ahogan en la prisa, la urgencia y la ojera, y en noches que avanzan densas hacia un amanecer de lino y un sol que no calienta la piel. Cuando vengas a buscarme te abrazaré y te diré que ha sido divertido, y te daré las gracias por el regalo. Te devolveré el folio en blanco con el color de la hoja intacto, y te hablaré de la idea que le conté a la luna, y abandonó sus rocas, su luz y su baile, para acompañarme a buscarla.
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