Pa volvernos a amar
Estoy cansado de bajar los brazos,
de llevar en la mirada un folio emborronado,
aguas turbias y dados en los que nunca sale par,
y un mapa por dibujar entre el mar de los ahogados
en su propia sal, lleno de incógnitas
que nadie me enseñó a despejar.
Ni por ti mato ni sin ti me muero,
aunque a veces así se sienta.
¿Es esta la marquesina hacia buen puerto
O todavía toca caminar?
Parpadean las pilas de esta linterna.
Todo me da vueltas.
Creo que voy a vomitar.
Me retuerzo en un exorcismo atávico,
y me disculpo al agua caliente en la oscuridad,
acariciando mi piel como lo harían tus manos,
catártico en un ballet moderno,
ya ha bailado todas las progresiones de acordes de flamenco,
la llama de esta vela que he puesto pa intentarte olvidar.
No oigo voces, pero aquí arriba gritan,
y se vuelve insoportable mi propia compañía.
Llego al final del día con la mirada fija en la silla vacía,
y un ácido sabor a hierro en la boca,
por más que me gire, no hay nadie en la otra esquina.
Es la vida entera siempre mucho tiempo,
o cada estrella tiene su sistema solar,
por qué cogimos este camino con final,
si siempre hacemos trampas pa volvernos a amar.
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