Escuchar a mi casero

Sé lo que está bien y lo que es correcto.

Sé lo que querría que se dijese de mí,

El epitafio que querría ver en mi tumba.

Cuando deambule buscando mis asuntos pendientes,

No querré ver la culpa de todo lo que otros sacrificaron.


Al final no pude salvar a nadie,

Ni morí a tiempo para verme convertido en héroe.

Soñé con una Roma renacida, 

y acabé con 2 imperios reducidos a cenizas.

La historia se repite:

Yo no estoy hecho para estar en la cima.


Podría olvidarme de las fiestas,

los conciertos, de las bromas que no entiendas,

De sentir los latidos con el cuerpo.

Podría vivir solo, hablar a las piedras

de los libros, las películas,

las teorías, las heridas y los miedos.

Hacerme pequeñito,

Cuadrar en cualquier sitio,

sin hacer mucho ruido,

aceptar estar cansado y felicidad a fascículos

que no terminan de llegar.


Podría pensar con la cabeza,

Ignorar a mi sistema, dejarlo pasar,

quemar los barcos, cerrar la puerta

y ponerme a escribir,

hurgar en las heridas que yo solo me he hecho,

y encontrarte de nuevo en sitios donde no hemos estado.

Dentro de mi piso,

30 metros cuadraos entre Estrecho y Alvarao,

Y moriría por ti,

Daría vida a la leyenda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Postguerra

Beige and chocolate brown

Diver