Antes de que nos vuelvan a castigar sin él

Pero al final vuelve la oveja descarriada,
el león desparecido y el verano perdido.
Al final toca fondo con los pulmones estirados,
y las piernas encogidas, y todo vuelve,
áureo, a los sitios donde nunca estuvo
pero siempre le pertenecieron.

Renacimiento forzado, fénix de pandemia,
el sol rescatará lo que quede por consumirse,
como un reo con sus asuntos ya en orden,
volveremos a ningún sitio porque ya nada será lo mismo,
todo será mejor.

Y seremos turistas en nuestra propia ciudad,
y arqueólogos de nuestros cuerpos,
con las más majestuosas ruinas que sustentan
las estructuras elegidas más básicas de nuestra persona.
Volveremos a ser niños que descubren el mundo
como un regalo, y no como un derecho.

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