Tan simple

Y mira al futuro, que da miedo,
tan incierto, tan complejo,
y míranos a nosotros, dos críos
jugando a viejos,
no nacimos guerreros,
como nuestros padres hubieran querido.

Así que ven a hacerlo lento,
como la masa del pan o la arcilla del cuenco,
lento, como bailes de antes, y ruido en la radio,
como la cera derritiendo, la judía y el algodón,
o el paso del tiempo cuando éramos pequeños.

Y hazlo bajito,
como un villancico lejano, piano piano,
como una cascada de agua caliente sobre tus oídos,
como suena la lluvia contra la ventana,
o la cerradura al volver a casa de tus padres en navidad.

Hagámoslo suave,
como salir bien abrigados,
como un álbum antiguo, o el vaho en las manos,
como el rocío del verano, o los regalos de reyes,
como dientes de leche, o dejar el pijama en el radiador.

Ven a cambiar el ego por el eco,
y a tocar madera todo el tiempo.
Ven a hacer hogar y refugio,
a ser la resistencia contra lo rápido,
a hacer algo tan simple
que sea imposible dudar de ello,
como querernos.

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