Hubiese corrido hasta ti

Hubiese corrido hasta ti,
agarrado tu jersey como si fuera
la escalera de un helicóptero de rescate,
a que barrieras de mi todas las cotas
con las que esta sociedad pretende definirme,
y de tanto esforzarme por estar a su altura
acabé resbalando sobre un cactus de etiquetas
que reducen un humano a unos cuantos
caracteres ascii.

Hubiese corrido hasta ti,
a que me dijeras que soy un buen chico
por mucho que me equivoque,
como hubiera hecho mi madre,
a que la frecuencia de tu nana
agotase mi sentimiento de culpa,
y tus besos en la frente absorbieran
el veneno de realidades impuestas.

Hubiese corrido hasta ti,
a arrancarte el vestido,
a hacer que nos quema la ropa
y abrir las jaulas, dejar salir a las bestias,
hasta que nuestros demonios internos ardan
en un fuego que ni ellos son capaces de soportar.
A hacer del instinto motivo y del cuerpo un arma.
A hacer de la noche trinchera y de la boca
algo más que palabras.

Pero ese fue mi problema
que cada vez que estaba perdido
era a ti a quien buscaba,
y ahora no me queda amor que darte
ni espacio para el subjuntivo.

Hubiera corrido hasta ti,
¿Pero entonces quién sería yo?

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