Paredes

Lo que más me ha costado entender
es que no puedo esperar nada de ti,
ni de todos a los que has conseguido engañar.

Supongo que estoy loco por pensar
que te vería hacer las maletas,
pedir un taxi, salir por la puerta,
que te despedirías,
o todas esas cosas que se hacen antes de marcharse.

Pero tú y tu cobardía os habíais ido
mucho antes de enviar aquel mensaje.

Para mí quedó una casa vacía y en silencio,
hueco en el armario y en el baño,
ni rastro de tu aroma, ni de tu desorden,
y a veces me pregunto si todo este tiempo
habré estado hablando solo.

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