Paredes
Lo que más me ha costado entender es que no puedo esperar nada de ti, ni de todos a los que has conseguido engañar. Supongo que estoy loco por pensar que te vería hacer las maletas, pedir un taxi, salir por la puerta, que te despedirías, o todas esas cosas que se hacen antes de marcharse. Pero tú y tu cobardía os habíais ido mucho antes de enviar aquel mensaje. Para mí quedó una casa vacía y en silencio, hueco en el armario y en el baño, ni rastro de tu aroma, ni de tu desorden, y a veces me pregunto si todo este tiempo habré estado hablando solo.