FF, flamenco folk
Escrito en exámenes, con déficit de sueño, provocando aún más, y después de haber escuchado diecisiete veces Aunque es de noche de Rosalía. Ahora dieciocho. No se necesita pedir salvación para hacer obvia su necesidad. No hay gritos pronunciando socorro, pero nada pide mayor auxilio que un quejido flamenco. Un quejido que vacía al que lo grita, y que llena al que lo escucha de un vacío tan familiar, tan agarrado a las paredes de un esófago de socorros atragantados por bocanadas de aire lleno de madurez y dióxido de carbono, que se siente como un hogar seguro del que no puedes evitar querer huir. Un grito desesperado, que lo mueve todo sin articular nada, para volver a dejarlo todo en su sitio, aunque es de noche. Ven y llora esto conmigo. Ven a rezarle a la ruina. Ven a arrancarte las costras frente al espejo. Toda esta piel se queda pequeña para estos demonios que quiero sacar de mí. No se le puede echar saliva a las heridas de los qu...