Ni ruina sin escombros
Ni el tequila calmaba la sed, ni los camareros fingían escucharnos. Ni los números consuelan, ni el sexo duerme acompañado. Ni los poemas cubren caricias, ni llorar te hace menos hombre. Ni tus padres son superhéroes, ni hay santería en la noche. Ni Dios ha muerto, ni hay redención en el arte, ni más problemas que no seas tú, ni maneras de enterrar un cadáver. Ni las modas son tan pasajeras, ni aquella chica estaba tan loca. Ni tienes que mirar por donde pisas, ni hay nada grave sobre el plato de la mesa. Ni hay un momento para hacerlo, ni se pide socorro en silencio. Ni leer te hace siempre más sabio, y escribir, bueno, escribir mucho menos. Ni el dinero quita la felicidad, ni el vicio mata el dolor, ni se gana por K.O. por asaltos. Ni las cosas son para lo que sirven, ni las cosas son lo que son, ni el verbo ser es tan bueno, ni el mundo tan exacto como el lenguaje. Ya no me queda magia de humo, ni trucos de carta...